¡Ingeniero, está temblando!
- Ing. Alejandro Maldonado Lutomirsky
- 16 nov 2016
- 5 Min. de lectura
La mañana del 7 de noviembre de 2012 inició como cualquier otro día de trabajo. Junto con algunos compañeros de la institución asistimos al “Foro sobre el rol de las telecomunicaciones en el manejo de desastres y cambio climático” en el auditorio del INTECAP, evento en el que debía dar una conferencia sobre la importancia de las asociaciones público-privadas para la prevención, mitigación y respuesta a desastres. A las 10:35 el auditorio empezó a temblar. El primer movimiento fue moderado. A los pocos segundos el arribo de las ondas S dejó claro que se trataba de un evento sísmico de gran magnitud. A pesar de encontrarnos a 174 kilómetros del epicentro, el terremoto de San Marcos, conocido como el 7N, dejó claro que no era un simple temblor y que algo grande había ocurrido.
La persona sentada a mi lado me dijo: “Ingeniero, está temblando”. Un segundo después insistió: “¡Ingeniero, está temblando!”. Era evidente que su verdadera intención era decirme: “¿Ingeniero, qué hacemos?”
Recordemos que en noviembre del 2012 aún no había sido aprobada la Norma de Reducción de Desastres número 4 y por consiguiente al inicio del foro no se proporcionó información de cómo actuar en caso de una emergencia o desastre.
Independientemente de la vigencia actual de las Normas de Reducción de Desastres, la realidad es que la gran mayoría de personas no sabe qué hacer cuando la tierra empieza a temblar. Las redes sociales, lejos de ayudar, han contribuido a crear más confusión y a difundir información equivocada y posiblemente peligrosa.
Es importante tener en mente algunas consideraciones iniciales antes de entrar de lleno en la discusión de qué hacer en caso de temblor:
Las recomendaciones deben ser simples, fáciles de entender, fáciles de recordar y fáciles de ejecutar.
Las recomendaciones deben ser siempre las mismas independientemente del lugar en el que una persona se encuentre. Aunque todos sabemos que cada tipo de estructura tiene su propio comportamiento y su propio mecanismo de falla, no podemos esperar que una persona normal haga una evaluación estructural y modifique su respuesta en función de este análisis.
Las recomendaciones deben ser tales que garanticen el mayor número de sobrevivientes y el menor número de lesiones posibles. Esto implica que las recomendaciones deben ser aplicables al mayor número de condiciones que se van a presentar en la realidad y no deben basarse en condiciones especiales o poco probables.
El colapso total de estructuras es relativamente raro. Incluso en eventos devastadores como el terremoto de Haití del 2010 la gran mayoría de estructuras quedaron ya sea intactas o dañadas, con solo 105,000 viviendas totalmente destruidas. 105,000 es un número grande, pero mucho menor que las 188,000 que solo quedaron dañadas y casi 2 millones de casas que no sufrieron ningún daño.1 En términos numéricos, únicamente el 1% de todas las casas en Haití quedaron completamente destruidas. El porcentaje de destrucción total en la capital de Haití, Puerto Príncipe, fue más cercano al 25%, pero aun así, era tres veces más probable estar en una vivienda que quedó intacta o solo sufrió daños que en una casa que quedó totalmente destruida.
La gran mayoría de países del mundo, incluyendo Japón, Estados Unidos, México, Chile y Guatemala, oficialmente recomiendan la técnica conocida como “Drop, cover and hold”, agáchese, cúbrase y agárrese. Esta es la mejor recomendación y la que garantiza el menor número de heridos y fallecidos.2
No faltará quién no esté de acuerdo con esa recomendación e insistirá que el “Triángulo de la vida” propuesto por Doug Copp es mejor. Esto es absoluta y categóricamente falso. Si el “Triángulo de la vida” fuera tan bueno como algunos creen, sería recomendado oficialmente por más de alguno de los países desarrollados con alta incidencia sísmica como por ejemplo Japón o los Estados Unidos.
La realidad es que las condiciones que describe el “Triángulo de la vida” casi nunca se dan. De hecho, bajo la mayoría de condiciones reales el seguir las recomendaciones del “Triángulo de la vida” aumenta las probabilidades de salir herido o incluso de perder la vida.

Durante la misión oficial de Guatemala en apoyo a Ecuador después del terremoto de abril de este año integrada por expertos de la Asociación Guatemalteca de Ingeniería Estructural y Sísmica -AGIES- y CONRED tuve la oportunidad de investigar cómo les hubiera ido a las personas si hubieran tratado de seguir las recomendaciones del “Triángulo de la vida”. Los resultados fueron contundentes. El “Triángulo de la vida” hubiera causado más muertes y seguramente muchos más heridos. De hecho, no pude encontrar un solo caso en el que el “Triángulo de la vida” hubiera salvado a una sola persona.
Como podemos observar en la siguiente tabla, el método de “Agáchese, cúbrase y agárrese” es efectivo y funciona bien en la gran mayoría de casos.

La razón por la que el método del “Triángulo de la vida” no es efectivo en la mayoría de los casos e incluso puede ser peligroso se debe a que hay muchas más probabilidades de ser golpeado por objetos que caen tales como repellos, lámparas, muebles, vidrios y pedazos de paredes que de ser aplastado por la loza del techo. Las dos siguientes fotografías ilustran perfectamente este hecho. Como pueden ver, el lugar más seguro en esta imagen es debajo de la mesa.


Como podemos observar en las siguientes fotografías, cuando hay un colapso total es raro que se formen los “triángulos de la vida”. En estas situaciones, ninguno de los dos métodos ofrecen mayor protección.


En la vida real, es muy poco probable que se den las condiciones exactas en las que el “triángulo de la vida” sea efectivo. Sin embargo, incluso en esas raras oportunidades, el método de “agáchese, cúbrase y agárrese” funciona igual de bien o incluso mejor ya que para que se forme el “triángulo” tiene que mantenerse en pie la mesa u el objeto que forma el lado vertical del triángulo.
En conclusión, la próxima vez que tiemble usted debe mantener la calma, agacharse, cubrirse y si posible agarrarse (con una sola mano). Una vez que haya dejado de temblar evacue en forma ordenada y espere a que luego de una revisión adecuada sea seguro volver a entrar.
Finalmente, por favor comparta solo información y recomendaciones oficiales. El compartir el método del “triángulo de la vida” solo sirve para crear confusión y poner vidas en peligro.
Ing. Alejandro Maldonado Lutomirsky
DR3 Consulting
http://www.dec.org.uk/articles/haiti-earthquake-facts-and-figures. Porcentajes estimados en base a una población total de 9.9 millones de habitantes y un promedio de 4.5 personas por hogar. Porcentaje de viviendas con daños o destruidas en Puerto Príncipe 70%
http://conred.gob.gt/site/images/infografias/sismos_durante_hogar.jpg, https://www.fema.gov/media-library-data/1410554904249-39deb28408e1b8b5ba1c4f14a93228a6/What_To_Do_Fact_Sheet_Revised_August_2014.pdf, http://repositoriodigitalonemi.cl/web/bitstream/handle/2012/1763/SISMOS.pdf?sequence=1, http://www.proteccioncivil.gob.mx/work/models/ProteccionCivil/Resource/377/1/images/folleto_s.pdf, http://www.bousai.metro.tokyo.jp/foreign/_res/projects/gaikokugo/_page_/002/000/092/protect_our11.pdf




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